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domingo, 27 de mayo de 2012

Me faltas.

Viene el silencio tronando,
apagando los ecos
y el aire huele a vacío
y a nuevo,
a metal frío y a tierra.

Todo sigue.

Los planetas
en su devenir eterno,
las estrellas,
los torrentes y los ríos,
las nubes y las tormentas.

Una lágrima canta
al dolor antiguo,
mas allá de mi 
no existe la nada.

Comer, 
reír,
caminar,
vivos o muertos,
nada se acaba,
no se detiene.

Viene el silencio
a tragarse
los abismos,
las fallas, 
que me separan
de este instante eterno,
donde no falta nada.

martes, 20 de marzo de 2012

Sobre la nada.

Hoy el viento se ha llevado
algunas flores de almendro.

Un gorrión se ha detenido,
a beber del sol,
junto al arullo del río.

La savia fluye,
latidos de la tierra
al son de la primavera.

La lluvia levanta el olor
de la tierra sedienta
que canta aromas tibios
a la tormenta.

Todo cambia en un fluir
de constante impermanencia.
La materia, el devenir,
el latido, la conciencia...

Y yo, fijo maniquí
con la mirada seca.
Quiero romper esta cárcel
de ideas muertas.

Y vivir como la piedra
olvidada en la tierra
dedicandome a existir
con atenta indiferencia.

Vaciar mi barca
y soltar la cuerda.
Respirar y ser el aire,
ser bebido por el agua,
y observar en el tiempo eterno
flotando sobre la nada.