Emerges y te escondes,
entre los días.
Esquiva y errante,
oscura y fría.
Rompes mis credos,
mis homilías
de amor certero,
flechas de aliento,
de mi sed,
de mis lamentos.
Quiero arroparte
en tu noche
y despertar tus recuerdos,
de cuando éramos libres
y éramos nuestros.
Se rompen mis ilusiones
y crecen de nuevo,
y se esfuman,
y estás lejos,
en tu sueño.
Yo te espero
como siempre,
con el corazón ardiendo.
Pero a veces no te encuentro
y me creces dentro,
porque estás aquí conmigo
pero estás lejos.
Y te llamo con susurros
y te acaricio el pelo,
o te hablo desde el viento
para traerte de nuevo.
El viento es cama y anzuelo,
que nos separa y nos une,
y se rompe el día en horas
y los minutos se hunden,
y suenan cristales rotos
y tú huyes,
y me quedo solo yo,
yo solo
y la incertidumbre.
Y voy a coser la herida
que nos hace extraños,
pero las palabras pesan
en el barro.
Mis zapatos,
en el barro.
Y la sonrisa,
en el barro.
Y embarrados nos hundimos
nos perdemos,
separados.
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jueves, 21 de febrero de 2013
martes, 4 de diciembre de 2012
Final
Puede que, cerca el final,
la alameda se oscurezca
y doren las hojas muertas
la antigua y fértil vereda.
Y que el cielo gris opaque
los destellos del agua
o se congele el estanque
donde nadabas.
Puede ser que no se acerque
tu cuerpo tibio a mi mano,
a pintar soles de oro
en las noches lentas.
Que se lleven las palabras
el corazón y los sueños
y nos dibujen desnudos
a cielo abierto.
Florecieron las palabras
para decir te quiero,
pero no encuentro guadaña,
ni tijera, ni escalpelo,
para firmar un adiós
que separe lo que es nuestro.
Por eso espero el final,
que llegue como el invierno
y me sorprenda soñando
con tenernos.
la alameda se oscurezca
y doren las hojas muertas
la antigua y fértil vereda.
Y que el cielo gris opaque
los destellos del agua
o se congele el estanque
donde nadabas.
Puede ser que no se acerque
tu cuerpo tibio a mi mano,
a pintar soles de oro
en las noches lentas.
Que se lleven las palabras
el corazón y los sueños
y nos dibujen desnudos
a cielo abierto.
Florecieron las palabras
para decir te quiero,
pero no encuentro guadaña,
ni tijera, ni escalpelo,
para firmar un adiós
que separe lo que es nuestro.
Por eso espero el final,
que llegue como el invierno
y me sorprenda soñando
con tenernos.
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