Como la tiza sobre la acera se disuelve borrosa en la lluvia, me desdibujo continuamente.
Soy como una llama latente y frágil esperando la bocanada que la apague.
Como un zapato viejo, lleno de caminos recorridos, de saltos y de escaleras.
Soy como el pez que cabecea, buscando el aire que queda, en la charca seca.
Como la piedra, arrancada de la tierra y labrada duramente por la mano hábil.
Todas esas cosas y aún más que yo no entiendo.
Tendré que volver al papel y la tinta para poder entreverte.
Para descodificar tu insólito mensaje.
Para así poderte amar.
O marcharme para siempre.
jueves, 18 de junio de 2009
lunes, 15 de junio de 2009
La Tormenta
El silencio precede a la tormenta.
Es un silencio áspero, de lija,
que aniquila mis sentidos
con su agrio sabor recalcitrante
Luego viene el viento inquieto,
el aire erizado por la humedad
que embriaga de olores distantes
cada inspiración pausada.
Se introduce en los pulmones
y en la sangre.
La tormenta te posee en la distancia.
Sibilina y susurrante se aproxima
destellando.
Cada uno de sus pasos ilumina
las cimas de los árboles,
las colinas y las puntas encrestadas,
dibujando el horizonte en la noche cerrada.
Te cautiva por su esencia destructora,
y su avance implacable, improvisado,
azaroso pero exacto al mismo tiempo,
te hipnotiza.
Pero ella no conoce lo mundano,
es por ser,
nace y muere,
no conoce,
no procede ni deviene.
No conoce y no elige.
Solo avanza, vehemente,
esgrimiendo lluvia y viento,
oscuridad, luz y fuego.
Remolino salvaje que transporta el caos
de donde todo ha nacido,
para luego morir repentina y fugaz,
fertilizando el orden.
Es un silencio áspero, de lija,
que aniquila mis sentidos
con su agrio sabor recalcitrante
Luego viene el viento inquieto,
el aire erizado por la humedad
que embriaga de olores distantes
cada inspiración pausada.
Se introduce en los pulmones
y en la sangre.
La tormenta te posee en la distancia.
Sibilina y susurrante se aproxima
destellando.
Cada uno de sus pasos ilumina
las cimas de los árboles,
las colinas y las puntas encrestadas,
dibujando el horizonte en la noche cerrada.
Te cautiva por su esencia destructora,
y su avance implacable, improvisado,
azaroso pero exacto al mismo tiempo,
te hipnotiza.
Pero ella no conoce lo mundano,
es por ser,
nace y muere,
no conoce,
no procede ni deviene.
No conoce y no elige.
Solo avanza, vehemente,
esgrimiendo lluvia y viento,
oscuridad, luz y fuego.
Remolino salvaje que transporta el caos
de donde todo ha nacido,
para luego morir repentina y fugaz,
fertilizando el orden.
sábado, 13 de junio de 2009
Kung-Fu
A ningún sitio me dirijo y de ninguno procedo.
Como el junco o la hoja dejo que el mundo me arrope,
que el viento sople y me de forma
o que guarde su aliento y se retire,
dejándome postrado.
Como un niño aún descubro cada cosa,
pintada de colores por la luz
o labrada por las manos.
Dejo que el sol me enseñe su luz
y la luna su poder inmaculado.
Soy como la tierra fértil,
todo me traspasa,
pero nunca en vano.
Dejo que penetre en mi,
sin esforzarme,
aquello que ya me pertenece.
No lucho contra aquello que me oprime,
con un giro improvisado utilizo su energía
para llegar aún más lejos,
y luego dejarme caer.
Ahora todo está en continuo movimiento,
movimiento espontáneo e infalible,
y yo con él como el águila que descansa,
dominando un territorio
y surcando las corrientes.
Como el junco o la hoja dejo que el mundo me arrope,
que el viento sople y me de forma
o que guarde su aliento y se retire,
dejándome postrado.
Como un niño aún descubro cada cosa,
pintada de colores por la luz
o labrada por las manos.
Dejo que el sol me enseñe su luz
y la luna su poder inmaculado.
Soy como la tierra fértil,
todo me traspasa,
pero nunca en vano.
Dejo que penetre en mi,
sin esforzarme,
aquello que ya me pertenece.
No lucho contra aquello que me oprime,
con un giro improvisado utilizo su energía
para llegar aún más lejos,
y luego dejarme caer.
Ahora todo está en continuo movimiento,
movimiento espontáneo e infalible,
y yo con él como el águila que descansa,
dominando un territorio
y surcando las corrientes.
lunes, 8 de junio de 2009
Fluir...
Soy la jaula de la bestia.
Confinada en mis entrañas
justifica mi existencia,
calculada.
La bestia negra, infalible,
que atraviesa sin tocar,
la que ahora ya no está,
porque solo existe ahora.
La bestia que sabe todo
porque no conoce nada,
misteriosa luz que oscila
entre salvaje y sagrada.
Quiero beber de su sangre
y sucumbir ante ella.
Mezclarnos en un instante,
fuego y agua, viento y tierra.
Para surcar el vacío, que es la conciencia.
Confinada en mis entrañas
justifica mi existencia,
calculada.
La bestia negra, infalible,
que atraviesa sin tocar,
la que ahora ya no está,
porque solo existe ahora.
La bestia que sabe todo
porque no conoce nada,
misteriosa luz que oscila
entre salvaje y sagrada.
Quiero beber de su sangre
y sucumbir ante ella.
Mezclarnos en un instante,
fuego y agua, viento y tierra.
Para surcar el vacío, que es la conciencia.
martes, 19 de mayo de 2009
Contra-creatividad
Tu irradiante estupidez me desatina.
Me lastima con sus torpes latigazos
esgrimidos ciegamente.
Con sus uñas afiladas,
intentando aferrarse a cualquier cosa
fieramente.
Me derrumbas con tu estrecha ineptitud.
Me constriñes y etiquetas,
simplificas mis sentidos
y atenazas mis ideas.
Me reduces a tu enfoque
para poder controlar
mi inaprensible derroche
de humana fugacidad.
Me lastima con sus torpes latigazos
esgrimidos ciegamente.
Con sus uñas afiladas,
intentando aferrarse a cualquier cosa
fieramente.
Me derrumbas con tu estrecha ineptitud.
Me constriñes y etiquetas,
simplificas mis sentidos
y atenazas mis ideas.
Me reduces a tu enfoque
para poder controlar
mi inaprensible derroche
de humana fugacidad.
lunes, 11 de mayo de 2009
Tierra
Quiero llegar a tus ramas cuajadas de flores
e impregnarlas con mi olor a primavera.
Dejarte sola y fugaz,
pura y entera,
irradiando pasión coloreada.
Tenerte cerca y que el solo rumor de tus pupilas
me arrebate de este insólito paraje de derrotas.
Soplar para encenderte como amapola en el prado,
salpicada por la plata de la luna.
Me quiero olvidar de lo que entiendo,
que traspases libre mi entramado que es la red donde naciste,
y te di forma entre mis manos.
Solo quiero volver al barro del que vengo.
El que da la fuerza a la simiente y afianza nuestros pasos vagabundos.
El que sostiene la secuoya y el tomillo y la espiga y la amapola.
Fértil manto de ti cuajado, de todas las "tú" que no conozco.
Sereno y húmedo como un manto.
e impregnarlas con mi olor a primavera.
Dejarte sola y fugaz,
pura y entera,
irradiando pasión coloreada.
Tenerte cerca y que el solo rumor de tus pupilas
me arrebate de este insólito paraje de derrotas.
Soplar para encenderte como amapola en el prado,
salpicada por la plata de la luna.
Me quiero olvidar de lo que entiendo,
que traspases libre mi entramado que es la red donde naciste,
y te di forma entre mis manos.
Solo quiero volver al barro del que vengo.
El que da la fuerza a la simiente y afianza nuestros pasos vagabundos.
El que sostiene la secuoya y el tomillo y la espiga y la amapola.
Fértil manto de ti cuajado, de todas las "tú" que no conozco.
Sereno y húmedo como un manto.
domingo, 10 de mayo de 2009
Sufrimática
Hoy volaste, como te dije.
Y tus inundados ojos de ayer hoy destellan
como piedras negras, otra vez.
Y tu cuerpo:
curvas de mármol ajeno.
Mostrará su logaritmo,
reactivado por mi ausencia.
Pasarás por mis sentidos
como nunca antes,
transmutándote incansable.
Ofreciéndome mil formas
de calcularte.
Y tus inundados ojos de ayer hoy destellan
como piedras negras, otra vez.
Y tu cuerpo:
curvas de mármol ajeno.
Mostrará su logaritmo,
reactivado por mi ausencia.
Pasarás por mis sentidos
como nunca antes,
transmutándote incansable.
Ofreciéndome mil formas
de calcularte.
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