Somos almas vagabundas.
Ir y venir en los días.
Soledades pasajeras,
viento que dobla la espiga.
Somos dos ciegos curiosos
buscándose con las manos
en el mundo vaporoso
del que procedemos ambos.
Ambos hambrientos de amor soñamos.
Ambos hambrientos de amor morimos.
Ambos hambrientos de amor pecamos
de perder nuestro camino.
Oye mi voz añil que te insemina,
déjate ser y comprende
que la luna es nuestro techo
y la tierra un lecho azul
donde seguirnos.
Quiero saber a que sabes,
latir juntos,
ser un cuerpo.
Luego salir cuando escampe
y pasear por los besos
que te dejaste en mi sueño.
Eso quise querer y quiero
quererte dar y no puedo.
Y ya no me queda aliento
que de calor a un amor
que se congela por dentro.
Abandonado a palabras
transportadas en el viento.
Un diamante estoy tallando
con soledad y silencio
apartir de amor helado
pero el hielo es solo hielo.
Ambos hambrientos de amor soñamos.
Ambos hambrientos de amor morimos.
Ambos hambrientos de amor pecamos
de perder nuestro camino.
jueves, 10 de junio de 2010
miércoles, 2 de junio de 2010
Quiero dejarlo todo
La duda se entretiene en su reflejo
en los espejos de mi alma.
Se acabó morder el terso fruto
que me ofrecías anoche
y la barca que me llevara a la otra orilla
clama por una vela
que dé descanso a mis brazos.
Se hace tarde
y mis manos aún han de clavasrse en la tierra.
Mis pies vibran por rozar el cielo.
Y mi corazón,
al borde del abismo,
ruge, sueña, aprende y llora.
¿Dónde voy? Nadie me espera.
Único testigo de esta leve historia
juzgo y decido.
¿Hay un lugar? ¿Hay un quehacer?
Quizá buscar donde no hay.
Quizá encontrar
que no hay nada que hacer.
en los espejos de mi alma.
Se acabó morder el terso fruto
que me ofrecías anoche
y la barca que me llevara a la otra orilla
clama por una vela
que dé descanso a mis brazos.
Se hace tarde
y mis manos aún han de clavasrse en la tierra.
Mis pies vibran por rozar el cielo.
Y mi corazón,
al borde del abismo,
ruge, sueña, aprende y llora.
¿Dónde voy? Nadie me espera.
Único testigo de esta leve historia
juzgo y decido.
¿Hay un lugar? ¿Hay un quehacer?
Quizá buscar donde no hay.
Quizá encontrar
que no hay nada que hacer.
viernes, 14 de mayo de 2010
Mi olivo
Quiero sentir como un árbol.
Brotar lento de la tierra.
Beberme el sol y el rocío
para parir primavera.
Ver pasar ligero el tiempo,
como el viento la cometa,
ser guarida en el invierno
y en verano sombra y siesta.
Llamar a los animales
a comer la fruta fresca
que he de criar en mis ramas,
con savia, en la luna llena.
Ser de la tierra un sentido,
un sensor, un nexo vivo.
Un canal para su fuerza,
un pincel y una paleta.
Brotar lento de la tierra.
Beberme el sol y el rocío
para parir primavera.
Ver pasar ligero el tiempo,
como el viento la cometa,
ser guarida en el invierno
y en verano sombra y siesta.
Llamar a los animales
a comer la fruta fresca
que he de criar en mis ramas,
con savia, en la luna llena.
Ser de la tierra un sentido,
un sensor, un nexo vivo.
Un canal para su fuerza,
un pincel y una paleta.
Cómo te veo.
Bajo un cielo asfaltado
crece tu amor como una joya.
Como un regalo a los sentidos.
Te descubro bajo la lluvia gris
apareciendo insolentemente bella,
como el relámpago que desgarra la tormenta.
Esa luz azul en que te envuelves,
titilante y juegetona,
es la luz que alumbra mis recuerdos,
cuajados de sonrisas.
Ahora hablas con la voz de las Alondras,
y tu pelo pinta flores en el aire,
tu cuerpo es mármol,
esculpido por el mar
al que fueron nuestros llantos.
Eres lumbre y color,
miel y caricia,
risa y amor
sol y guarida.
crece tu amor como una joya.
Como un regalo a los sentidos.
Te descubro bajo la lluvia gris
apareciendo insolentemente bella,
como el relámpago que desgarra la tormenta.
Esa luz azul en que te envuelves,
titilante y juegetona,
es la luz que alumbra mis recuerdos,
cuajados de sonrisas.
Ahora hablas con la voz de las Alondras,
y tu pelo pinta flores en el aire,
tu cuerpo es mármol,
esculpido por el mar
al que fueron nuestros llantos.
Eres lumbre y color,
miel y caricia,
risa y amor
sol y guarida.
lunes, 3 de mayo de 2010
Tu Yo-Yo
Hoy quiero que seas mía.
Un instante pasajero,
un suspiro.
Sin que nadie se de cuenta,
ni los cuervos, ni las hadas,
ni yo mismo...
Quiero volver a ser tuyo,
como lo fuí aquel día
en que plantábamos pinos
sembrando tierras baldías.
Ser un minúsculo punto,
una risa del reloj
y luego dejarte libre
en tu mundo de color.
Un parpadeo del tiempo,
como un refugio de amor.
Nadie sabrá dónde estamos
mientras huyamos los dos
desnudos en cuerpo y alma:
Como un rayito de sol
Bucearemos desnudos
bajo las mantas de lana
y encontraremos tesoros
para avivar nuestra llama.
Que solo quiero tenerte
como en aquella ilusión
en la que tú no eras mía,
ni tampoco tuyo yo.
Un instante pasajero,
un suspiro.
Sin que nadie se de cuenta,
ni los cuervos, ni las hadas,
ni yo mismo...
Quiero volver a ser tuyo,
como lo fuí aquel día
en que plantábamos pinos
sembrando tierras baldías.
Ser un minúsculo punto,
una risa del reloj
y luego dejarte libre
en tu mundo de color.
Un parpadeo del tiempo,
como un refugio de amor.
Nadie sabrá dónde estamos
mientras huyamos los dos
desnudos en cuerpo y alma:
Como un rayito de sol
Bucearemos desnudos
bajo las mantas de lana
y encontraremos tesoros
para avivar nuestra llama.
Que solo quiero tenerte
como en aquella ilusión
en la que tú no eras mía,
ni tampoco tuyo yo.
miércoles, 7 de abril de 2010
Prima Vera
La última gota cayó.
El viento poco a poco amansa sus caballos.
Las flores chicas del almendro se asoman al sol de la mañana.
Un pájaro en el cielo se recorta en un largo atardecer.
La noche viene serena y limpia.
Y yo crezco y me derrito
con el nuevo sol que me despierta,
soy llamado a mostrarme como soy,
tras la piel muerta.
Y me froto contra todo,
me desnudo de esa piel antepasada.
Y me muestro como ayer
para aquelles que en mi fijen la mirada.
El viento poco a poco amansa sus caballos.
Las flores chicas del almendro se asoman al sol de la mañana.
Un pájaro en el cielo se recorta en un largo atardecer.
La noche viene serena y limpia.
Y yo crezco y me derrito
con el nuevo sol que me despierta,
soy llamado a mostrarme como soy,
tras la piel muerta.
Y me froto contra todo,
me desnudo de esa piel antepasada.
Y me muestro como ayer
para aquelles que en mi fijen la mirada.
lunes, 8 de marzo de 2010
Cien mil barcos.
Encogido por tu ausencia,
tu ignorancia,
tu silencio,
mi corazón se concentra,
no se rompe ni se gasta.
Tu dureza impenitente
ya no choca con mi amor
desmesurado,
pues, flexible y compasivo
se desmarca de tu miedo
sofocado.
Huye lejos al cobijo
de los riscos elevados
de narcisos y quimeras.
No te obligo a compartir
lo que posees.
No me duelo para ser de ti
el lamento
en el filo del verano.
Pero en las orillas de este mar que nos unía
construiré una ciudad
y cien mil barcos
para surcarlo sin tí, amada mía.
tu ignorancia,
tu silencio,
mi corazón se concentra,
no se rompe ni se gasta.
Tu dureza impenitente
ya no choca con mi amor
desmesurado,
pues, flexible y compasivo
se desmarca de tu miedo
sofocado.
Huye lejos al cobijo
de los riscos elevados
de narcisos y quimeras.
No te obligo a compartir
lo que posees.
No me duelo para ser de ti
el lamento
en el filo del verano.
Pero en las orillas de este mar que nos unía
construiré una ciudad
y cien mil barcos
para surcarlo sin tí, amada mía.
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