viernes, 24 de febrero de 2012

Cuando todo empieza

Puede que no valga la pena
escribir tan lejos de la poesía.
Todas las palabras
que te quiero decir
se me rompen enseguida.
No me quedan flores,
me arrancaron la raíz,
se pisaron las semillas.
Me di cuenta tarde
que te perdí
por pensar que te tenía.

Creo que los bares
se deben abrir
para cerrar las heridas.
Y todas las noches
me acuerdo de ti
y te olvido cada día.
Y vuelvo a ser un loco
para sobrevivir
a la locura de la vida.
Muchas veces la cabeza
y a menudo la nariz
y una voz que me decía:
Déjate llevar
si el alma te lleva.
Duele el corazón
cuando te lo dejas
cerca del final,
donde todo empieza.

Fito Cabrales

lunes, 13 de febrero de 2012

De tumbo en tumbo

Detén tus pies polvorientos
y alza la vista un segundo.
Hoy quiero mirar tus ojos
mientras observas el mundo.

Advierte las golondrinas,
el río rápido, el humo
tras las encinas,
el sol de la madrugada,
la risas blancas, lejanas,
de los niños en la campa.

El humillo del café,
un rato más en la cama,
ver el fuego,
oir llover,
sentarse sin hacer nada.

Arranquémonos la ropa
y las cadenas,
deslicémonos sin nada
por el mundo.
Pues nada más tenemos
que una vida
derramada gota a gota
de tumbo en tumbo.

lunes, 26 de diciembre de 2011

No me odies.

Soy solo un niño
que lucha
por entender el mundo.
Cantan al viento
las huellas
de mis pies de humo.
Un animal encerrado,
en esta jaula vacía
de cristal velado.


Camino ciego,
intuyendo la senda
donde encontrarme contigo
sin pisar la tierra.

No me odies por quererte.
No me odies
por quererte demasiado.

Por abrir caminos anchos
en la tierra,
y soltarte la mano
y que avances sola.
Por vencer mis sombras
con la luz de la conciencia,
por apagar tu delirio
e iluminar tu inocencia.

No me odies porque vivir te duela,
que se nos clavan las agujas
del destino
y a bastonazos
nos herimos
buscando cómo amarnos,
sin destaparnos los ojos
para encontrarnos.

jueves, 22 de diciembre de 2011

El sol que sale.

Flota en el viento,
pequeña,
en tu plumita caliente.
Dime adios y emprende el vuelo,
hasta perderme.

El tiempo borra mi cuerpo,
mis latidos como pasos
que anduvieron su camino
entre tus brazos.

Ya no puedo protegerte,
nunca pude.

Y en tu pecho y en tus ojos
arde el hielo
sobre espinas de un rencor
que no comprendo.

Como un pájaro caído
ya solo soy una sombra.
Como la piel vieja y seca
me desprendo,
y me abandono y me borro
como ceniza en el viento.

Resiste el frío pequeña,
que el sol que sale calienta.

Y como el viento de otoño
susurrare mientras duermes
y el dolor ya se habrá ido
cuando despiertes.

Resiste el invierno pequeña,
pues vendrá la primavera.

Y como brisa marina
te acariciaré en la siestas
como un recuerdo dorado
sin que me adviertas.

Respira, sonríe,
confía y espera.

martes, 15 de noviembre de 2011

La que amé

Hoy,
sobre mi cuerpo de adiós,
sobre mi alma caída,
desenredas tu dolor
como un alambre de espino
en mi garganta raída.

¡Escúpeme tu ira roja!
¡Rompe mi imagen de barro!
¡Destroza mi carne azul
con el filo de tu rabia!
!Quema mi recuerdo inicuo
en las llamas de tu odio!

Acaba conmigo si quieres,
me pudriré en el infierno
entre el rencor y el desprecio
que destila tu aliento.

Pero aún brillará un latido
bajo la lluvia intensa,
que como un gorrión,
se acurruca
en mi pecho de cera.

Amo aún la suave flor
que creció en tus labios
y tu risa frágil
y tu cuerpo joven.

Amo a quien sé que eres.

La niña risueña que anduvo en mis manos,
que vuela sin alas,
que abrazó mis llantos.
La pequeña ninfa
que durmió a mi lado.

La que me ama.
La que amé sin esperarlo.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Sakura.

Mira cómo arden las canciones,
los recuerdos.

Veo cómo se derriten los momentos,
bocanadas de sueños
que se llevó el viento.

Arden bajo el fuego del desierto
que arrasó el miedo.
La densa jungla que creamos se secó,
a la sombra de un sol
que es tapado con el dedo.

Ya no existo para ti
brillando como un águila
en el cielo,
rompiendo la forma del viento.

Ya no soy el lince en sigilo
que acecha tu cuerpo.
Solo soy la sombra vacua de un recuerdo.
Vacío anhelo de un tiempo
en que arrojamos el vuelo
para rompernos el pecho
sin despegarnos del suelo.

Como el cerezo.

viernes, 21 de octubre de 2011

Desde tan lejos.

Se deshoja tu amor
como el otoño,
que avanza
con manos oscuras
y pies de niebla.

Quiero tenerte
como la costa al mar,
el cielo al pájaro,
la nube al viento.

Quiero sentirte
como la lumbre en la casa
el manto a la semilla
el sol de invierno.

Pero siento que mis manos no te alcanzan,
que tu cuerpo es de humo y sueños fríos
y que ahora, de tu luz,
yo soy la sombra.

Un amargo devenir de un dulce tiempo.

Quiero abrazarte en silencio
y que un solo corazón
nos una el pecho.

Y que ardan las sombras
en el fuego de los besos
que me traen a este momento,
desde tan lejos.