Nada queda,
son cenizas.
Ni tus manos,
ni la rota palabra
de la despedida,
ni el cuerpo humeante,
ni las caricias.
Todo son ecos
de un sueño olvidado
que viene a robarme
lo que he robado.
Son lágrimas las palabras,
las notas
y los colores,
lágrimas blancas y rojas,
melodías sin nombre.
Son lágrimas por perder
lo que nunca se ha tenido.
Por el miedo a las ventanas,
por donde cuela el olvido.
Vuelven todos los principios,
etérnamente vuelven,
y les hago míos,
todos,
para que no me asusten
y pueda urdirlos con aire,
en un cesto de mimbre
a la orilla del estanque.
domingo, 7 de abril de 2013
domingo, 24 de marzo de 2013
En cambio
Romper la vieja forma y saltar,
soltar el ancla, flotar.
Borrar las líneas, las reglas,
el ruido gris del asfalto,
las palabras carroñeras,
la fecha y el calendario.
Saltar el muro de acero,
esperar que pase el barco,
quemar la ropa y los muebles
y esperar el cambio.
soltar el ancla, flotar.
Borrar las líneas, las reglas,
el ruido gris del asfalto,
las palabras carroñeras,
la fecha y el calendario.
Saltar el muro de acero,
esperar que pase el barco,
quemar la ropa y los muebles
y esperar el cambio.
jueves, 21 de febrero de 2013
En el barro
Emerges y te escondes,
entre los días.
Esquiva y errante,
oscura y fría.
Rompes mis credos,
mis homilías
de amor certero,
flechas de aliento,
de mi sed,
de mis lamentos.
Quiero arroparte
en tu noche
y despertar tus recuerdos,
de cuando éramos libres
y éramos nuestros.
Se rompen mis ilusiones
y crecen de nuevo,
y se esfuman,
y estás lejos,
en tu sueño.
Yo te espero
como siempre,
con el corazón ardiendo.
Pero a veces no te encuentro
y me creces dentro,
porque estás aquí conmigo
pero estás lejos.
Y te llamo con susurros
y te acaricio el pelo,
o te hablo desde el viento
para traerte de nuevo.
El viento es cama y anzuelo,
que nos separa y nos une,
y se rompe el día en horas
y los minutos se hunden,
y suenan cristales rotos
y tú huyes,
y me quedo solo yo,
yo solo
y la incertidumbre.
Y voy a coser la herida
que nos hace extraños,
pero las palabras pesan
en el barro.
Mis zapatos,
en el barro.
Y la sonrisa,
en el barro.
Y embarrados nos hundimos
nos perdemos,
separados.
entre los días.
Esquiva y errante,
oscura y fría.
Rompes mis credos,
mis homilías
de amor certero,
flechas de aliento,
de mi sed,
de mis lamentos.
Quiero arroparte
en tu noche
y despertar tus recuerdos,
de cuando éramos libres
y éramos nuestros.
Se rompen mis ilusiones
y crecen de nuevo,
y se esfuman,
y estás lejos,
en tu sueño.
Yo te espero
como siempre,
con el corazón ardiendo.
Pero a veces no te encuentro
y me creces dentro,
porque estás aquí conmigo
pero estás lejos.
Y te llamo con susurros
y te acaricio el pelo,
o te hablo desde el viento
para traerte de nuevo.
El viento es cama y anzuelo,
que nos separa y nos une,
y se rompe el día en horas
y los minutos se hunden,
y suenan cristales rotos
y tú huyes,
y me quedo solo yo,
yo solo
y la incertidumbre.
Y voy a coser la herida
que nos hace extraños,
pero las palabras pesan
en el barro.
Mis zapatos,
en el barro.
Y la sonrisa,
en el barro.
Y embarrados nos hundimos
nos perdemos,
separados.
lunes, 18 de febrero de 2013
Infinito
Solo puedo amarte
hasta donde tú me dejes.
Solo puedo amarte
hasta donde tú te ames.
Conócete, libérate, ámate
y mi amor será infinito.
viernes, 15 de febrero de 2013
Aquí
Oscuro manto,
profundo,
filo invisible
de lo absoluto.
En el abismo impensable
de la esencia,
vacío inconcebible,
creas el mundo.
Tiembla el ser y sus cimientos.
Yo a través de la conciencia.
Antes de ser sombra
en la caverna
existo aquí,
soy experiencia.
profundo,
filo invisible
de lo absoluto.
En el abismo impensable
de la esencia,
vacío inconcebible,
creas el mundo.
Tiembla el ser y sus cimientos.
Yo a través de la conciencia.
Antes de ser sombra
en la caverna
existo aquí,
soy experiencia.
martes, 4 de diciembre de 2012
Final
Puede que, cerca el final,
la alameda se oscurezca
y doren las hojas muertas
la antigua y fértil vereda.
Y que el cielo gris opaque
los destellos del agua
o se congele el estanque
donde nadabas.
Puede ser que no se acerque
tu cuerpo tibio a mi mano,
a pintar soles de oro
en las noches lentas.
Que se lleven las palabras
el corazón y los sueños
y nos dibujen desnudos
a cielo abierto.
Florecieron las palabras
para decir te quiero,
pero no encuentro guadaña,
ni tijera, ni escalpelo,
para firmar un adiós
que separe lo que es nuestro.
Por eso espero el final,
que llegue como el invierno
y me sorprenda soñando
con tenernos.
la alameda se oscurezca
y doren las hojas muertas
la antigua y fértil vereda.
Y que el cielo gris opaque
los destellos del agua
o se congele el estanque
donde nadabas.
Puede ser que no se acerque
tu cuerpo tibio a mi mano,
a pintar soles de oro
en las noches lentas.
Que se lleven las palabras
el corazón y los sueños
y nos dibujen desnudos
a cielo abierto.
Florecieron las palabras
para decir te quiero,
pero no encuentro guadaña,
ni tijera, ni escalpelo,
para firmar un adiós
que separe lo que es nuestro.
Por eso espero el final,
que llegue como el invierno
y me sorprenda soñando
con tenernos.
jueves, 29 de noviembre de 2012
Nadie
Cabalga en el aire el eco de un grito,
un grito de Nadie.
Nadie quiere derribar las injusticias
sin herir a Nadie.
Nadie ve un mundo perfecto
sin contar con Nadie.
Nadie imagina otro mundo,
donde nadie es Nadie.
Nadie controla lo que tú piensas.
Nadie sabe lo que sabes.
Pero tú eres alguien y
nadie es Nadie.
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