Nos vemos el año que viene.

La tormenta se acercaba, rebelde y fría.
Y en la penumbra de un rincón tú la aguardabas.
Sin atreverte a tocarme.
Yo sentado en el balcón me preguntaba
si al llegar me destruiría con su fuerza.
Pensé en cubrirte con mi cuerpo.
Y esperar el fín acurrucados,
como uno solo.
Pensé en huir y abandonarte.
Dejar que afrontaras tu destino.
Pensé en cogerte entre mis brazos
y llevarte a tierras cálidas,
muy lejos.
Pensé hacia dentro y hacia fuera.
Sufrió mi pensamiento vagabundo.
Y al fin me giré para observarte:
Profunda y tibia. Sosegada.
Pintando el cielo con tu alma.
Cerré los ojos, doloridos.
Quemados. Gastados.
Colmados de líquidas perlas.
Y me lancé a la tormenta.
L'empereur dijo:"El que ignora las amenazas de la luna y con humildad
acepta mi presencia
se apodera de la espada que relumbra en las entrañas
del alma."
"De una mutación a otra, os invito a uniros a la rueda de la vida,
aceptando los cambios con paciencia, docilidad, humildad,
hasta el instante que nazca la Consciencia.
Entonces todo lo humano,
cual crisálida que se transforma en mariposa,
alcanza el grado angélico
donde la realidad deja de girar sobre si misma,
donde se eleva al espíritu del creador."